EL CABALLERO WIESENTHAL
Como creo que cualquier opinión que llegare a sustentarse sobre "El snobismo de las golondrinas" donde no se califique a la obra de auténtica joya, de maravilla, incurriría en una falta de sensibilidad -e, incluso, de criterio- imperdonables, me caben dudas a la hora de ofrecer estas líneas en el concepto de crítica literaria. Ya lo ven, en mi juicio sobre el libro no tienen hueco alguno las pegas, ni un pequeñito pero se me ocurre oponerle a su texto, y... con esas premisas... ¿cómo atribuirnos la condición de críticos sin despertar en los que nos lean sospechas de entreguismo o capricho?.
Pero bástese que el libro sea buenísimo y, a mi juicio, suponga un reto poco menos que imposible encontrar a lo largo de sus más de mil páginas la menor flaqueza -ni argumental ni tampoco estilística- que opaque su valía, para que, precisamente por eso, me apetezca a mi hablar de él. Considerémosles entonces, si así lo preferimos, una especie de evocación, de spleen, a mis palabras. Que sean escuchadas estas como una modesta coda a lo que allí aparece escrito. Unos acordes -no demasiado desafortunados, espero- que consigan, siquiera.. borrosamente.. vagamente.. evocar los arpegios de la grande orchestre. ¡Voila!.
Mauricio Wiesenthal se amiga con su memoria, al calor del vino, al color del vuelo de las golondrinas, serenamente envuelto en sus recuerdos como en una capa (de la que sus apuntes, sus notas, sus bosquejos del ayer componen el embozo) y nos adentra, con una de sus manos de hombre sabio abarcándonos los hombros en los que acostumbra a encaramarse la rutina, en un viaje apasionante por la Europa de ayer. La Europa que él amó y continua, esperemos que sea por muchos siglos, amando. Sus hombres, sus gestas, sus indignidades y sobre todo, y ante todo, las ciudades opulentas y únicas que aquellos habitaron y en las que tuvieron lugar los hechos de sus vidas.
Un viaje por Europa, sin prisas y sin atajos. Deleitándonos con el paisaje y con las ocurrencias de los compañeros de vagón. También con el tren mismo, ¡claro!. Y en la tarea de ser cicerone nuestro por ese periplo inolvidable, Mauricio nos brinda un texto ágil, vibrante, soñador, que casi siempre es música y sólo, en las contadas excepciones en las que decide disociarse del tono -el traquetreo del tren, un desengaño, una digestión pesada- poesía; una poesía aromática y perdida. Solícita. Frutal.
Hablándonos del café Procope, de París, Wiesenthal nos apercibe:
"A veces me apoderaba de alguna de aquellas muchachas solitarias del Procope y -después de quitarle las medias de colores- la metía en mis páginas, convertida en marquesa, en esposa infiel de un magistrado o en reina del Molin Rouge. Pero algunos días venía a buscarlas un señor rico y se las llevaba de las páginas de mi cuento, antes de que yo consiguiera rescatarlas de sus tristezas. Las sustituía entonces por los árboles desnudos del invierno de París. Quedaba más afinado el cuento al cambiar algunos abrigos de pieles por el frío vivo y claro de las orillas del Sena".
y nosotros volvemos a saber, y esta vez eso va a ocurrirnos ya de manera incontestable, que todo a nuestro alrededor es maravilla, y si nos los proponemos hasta fantasía, y vamos a ser conscientes de que aunque un señor orondo y perfumado se cuele en nuestra vida con las manos repletas de brillantes para arrebatarnos a nuestras princesas favoritas, siempre nos quedaran los árboles del otoño desnudos de hojas para que nuestro amor no se nos pudra por entre las vísceras. ¡Maravillosos árboles que son capaces de suplantar, con su sinceridad y su finura, hasta a la más hermosa de entre todas ellas!. ¡Maravillosas ciudades: París, Londres, Sevilla, Estocolmo, Viena... que guarecen entre sus calles, sus plazas, en sus rotondas de edificaciones hermosísimas, a unos y otras!.
Unas pocas líneas antes, y tras revelarnos que su evocación de las mujeres del Procope proviene de sus primeros años de escritor, el autor nos ha confiado:
"Era la primera hora de mi literatura y ya escribía a golpes de corazón y con un desinterés absoluto por todas las modas, buscando mis palabras en el tesoro de la lengua española, acumulando gerundios y esdrújulas, oraciones subordinadas y aposiciones, sonantes y consonantes, silencios, puntos suspensivos y frases largas, buscando sólo el aliento de mi alma, el calor de mi inspiración y la luz de mis pensamientos. Escribir es como viajar: no dejar nunca que la frase principal te haga olvidar la importancia de las frases subordinadas".
y así ha seguido, ha continuado él, a lo largo de toda su vida literaria, para regalarnos ahora este libro que es testimonio cabal, y cumplido, de su indiscutible exclusividad, de su destreza no afectada, de su dominio exhaustivo del idioma, de su sinceridad, de su improvisación genial, y de su nomadismo semántico. De su cosmopolitismo. De su erudición. De su estilo. De su clase. Porque en el caso de Mauricio Wiesenthal concurre la redundancia de que el estilo es la clase.
Confiemos, aunque casi seguro estoy de que eso a él no le habrá de importar demasiado, que a nuestro compatriota le llegue la hora del reconocimiento oficial -que del otro hay sobradas muestras en el libro de haberlo disfrutado ya a raudales- e, incluso, del éxito. Porque eso será señal de que por una vez, en el país de su lengua materna, que ahora habita, se hace justicia con los mejores. Mas, si acaso ello no ocurriera, lo que no es descabellado presumir, me tomo el atrevimiento de sumarme a quienes, conociéndolo, lo han amado, lo aman, a él y a su literatura, con estas letras que redacté tiempo ha:
"El aura de un héroe errabundo, junto a los objetos que utilizas,
se demora, a veces,
para que repares en lo que ellos representan para ti.
Algunos gozan de la virtud de ennoblecer tus actos".
No me cabe la menor duda de que el "Snobismo de las golondrinas" -de ese viajero: dandy y vagabundo, rico y pobre, vago y emprendedor, jamás desdeñoso, que es el héroe Mauricio Wiesenthal- atesora los atributos necesarios para permitirnos ser, después de su lectura, más felices y, consiguientemente, un poquito mejores, también. ¡Enhorabuena maestro!.
54 comentarios
Conozco al autor, don Mauricio, desde hace años. Sus amigos sabíamos lo mucho que escribía y lo poco que publicaba, así que le dabamos la tabarra, porque contactos para que le editen sí que tiene, como los tiene para que le consigan nueces frecas de macasar, una rara añada australiana o "locos" en lata del Perú. Resultado de esa tabarra ha sido que publicara, por fin y en rápida secuencia su "libro de requiems" y su Snobismo hirundínico. Que el es un snob amable, que hace de la cortesía un estilo, lo demuestra que haya escrito, como tú, "snobismo" en lugar de la castellanización admitida por la vetusta RAE que quiere que escribamos "esnobismo", lo que quizá es más "esnob". Un día te lo presento, en persom: es una delicia casi igual que leyéndolo. Buena elección, te felicito, aunque deberías haber empezado por El libro de los requiems, pero como dice Jack, "nadie es perfecto"
Lansky, no si te acordarás que fuiste tu mismo el que recomendaste, no sé si aquí, que se leyera primero el Libro de los Requiems y, luego, El Snobismo de las Golondrinas. Así lo hice. Una cuestión de confianza. Esa que ya te reconocí en nuestras primeras correspondencias.
Probablemente a ti, a muchos, os impactará más el Libro de los Requiems porque lo leisteis antes. Orden que yo, así mismo, guiado por vosotros, he seguido. Pero como -en el fondo- soy un snobazo terrible a mi me ha gustado más El Snobismo de las Golondrinas, que habla -ante todo- de los lugares y -luego- de personas. Soy así, os aseguro que no es por llevar la contraria.
Está pendiente aún la cita con Bértolo -desde que leí el otro día que es uno de los veinticinco personajes más influyentes del mundo de la edición en este país- estoy que no vivo. Ni duermo. Ni ná.
Un abrazo!.
Me acuerdo de mi recomendación, creo que aquí, en tu blog.
Bertolo influyente, puede
Ya me apeteció cuando Lansky nos habló de él hace tiempo y tu crítica vuelve a hacérmelo desear. Bueno, crítica... tu coda incondicionalmente laudatoria, quiero decir. En la que, permíteme que te lo diga, percibo un tono... no sé como llamarlo, los cursis lo llaman "voluntad de estilo", que, para qué negártelo, no me hace feliz. Si debo entenderlo como homenaje al estilo de lo que Lansky llama "snobismo hirundínico" - otra que tal - me temo que no me va a gustar tanto como pensaba. Sabes que, como en tantas otras cosas, no nos ponemos de acuerdo respecto de eso que no existe, pero es como si existiera: la adecuación entre el fondo y la forma. A tu reseña encomiástica le viene, a mi juicio, grande la camisola. Le cuelgan los faldones y le hacen arrugas los pespuntes, sean estos lo que fueren. Me temo que si ese estilo hinchado le conviene a D. Mauricio, es él el que no me va a convenir a mí. Pero no te lo tomes a mal, ya sabes que soy un maniático.
(Me chirría un poco la construcción "deleitarse de". Se deleita uno "con", no "de". Y ¿realmente "evocación" = "spleen"?)
Mándame al cuerno cuando quieras, ya sabes. Un abrazo.
Lo sé, d.m., lo sé. Me falta una tilde en "no sé CÓMO llamarlo". Lo siento. Estoy dilapidando mi leyenda, tan duramente construida.
iba a decirte que eres mi ortohéroe, van, y que te lo perdono todo. lo primero como que suena mal, así que lo segundo. enternece verte fallar... ay, con lo que tú has sido...
Ho, ho, ho!!!!!!
Soy como Schrek. Con deleitarse procede: con, lo suyo es "deleitarse con". "Deleitarse de" más que neologismo "ad hoc", es cursilada de folklórica fisna. Lo cambio ipso facto.
El uso de las listas con comas (no sé como se le llamara en gramática a este asunto) no tiene porque ser -que también puede serlo- una enumeración de sinónimos. Así, por ejemplo: "ella era: gorda, morena, simpática y de Burgos".
Y... dí que sí, Vanbrugh, "caña al mono que es de goma".
Fdo.: Vanbluff. Je, je, je.....
Si yo digo "considérelo usted como una especie de halago, de insulto..." choca. ¿Como cuál de las dos cosas debo considerarlo: un halago o un insulto? Las enumeraciones de cosas separadas por comas no siempre han de ser de sinónimos, desde luego; pero hay ocasiones en que, si no son de sinónimos, no se entienden. Menos aún en este caso en el que, además de no ser sinónimas, las dos palabras así yuxtapuestas pertenecen a campos semánticos completamente ajenos y dispares. No sé qué quiere decir "spleen" ahora, aparte de ser la palabra con que los angloparlantes se refieren al bazo, apreciable víscera. Cuando yo supe de ella, la palabra spleen, usada en idioma distinto del inglés, se refería a un estado de ánimo escéptico, apático y tristón, a una especie de falta de ganas de vivir. No se me ocurre cómo podría considerarse que un escrito sea "una especie de apatía", menos aún como... ¿alternativa? ¿complemento? - ¿qué otra cosa puede significar la enumeración con comas? -de su consideración como "una especie de evocación".
Pero son sin duda mis entendederas, o mi falta de ellas, las culpables de que no se me ocurra. Simplemente sucede que mi caletre tiende a lo concreto, y que no comparto ese gusto tuyo por las meras palabras, como sonidos o como paquetes, al margen del significado - contenido - al que sirven de vehículo. Para mí las palabras son o no hermosas en la medida en que sirven honrada, eficaz y también, desde luego, elegantemente, a su propósito de significar cosas; y no solo no aprecio en ellas, sino que positivamente me disgusta, que se permitan otra clase de "belleza" - que no lo es para mí - meramente plástica, al margen de la que se deriva de su función bien cumplida. Disfruto como quien más una frase bellamente complicada y una adjetivación infrecuente y sonora, pero solo si la complicación y la "insolitez" se corresponden con necesidades objetivas de lo que quiere ser dicho a través de ellas. No me gustan las soluciones complicadas a problemas sencillos, por resumir. Volviendo a mi metáfora del otro día, me parece que los ropajes son o no bellos, exclusivamente, por vestir adecuadamente al cuerpo que los lleva. Aprecio los estampados, las texturas, los cortes, los vuelos y las caídas, pero todo ello subordinado a que sienten bien y embellezcan a la modelo. El traje, en sí, sin bicho dentro, me parece un objeto absurdo e incompleto y no me despierta el menor interés. Y con sus complicaciones gratuitas, no debidas a necesidades vestimentarias, me pasa lo mismo.
Y como soy borde y directo, lo digo, abusando del dato de que, hasta ahora, nunca me has mandado a la mierda por decirlo. Pero sé que estás en tu pleno derecho de hacerlo, y el día en que consideres que no tienes por qué aguantar más que venga a meterme con tu estilo, no tienes más que decirlo, y me callaré siempre que no pueda, honradamente, elogiar tus posts. Dicho de otro modo: ni creo que seas un mono, ni menos aún que seas de goma. Si las cosas que a veces digo te dan a entender que creo algo de eso, adviértemelo y no volveré a decirlas. Por nada del mundo querría que quisieras que te estoy faltando al respeto, porque no es mi intención. Pero soy torpe, y puede que esté haciéndolo sin saberlo. Please, advice.
"Ortohéroe". Dios mío. "Con lo que yo he sido." Oh, Dios mío.
Debo cuidar más mis tildes.
Vanbrugh,
Leña al mono que es de goma, es una frase hecha, invitándote a ti y al resto de la gente a que se expresen sus opiniones con total libertad aunque las mismas sean contrarias a culaquier planteamiento mío -tanto de fondo como de forma- que exponga en el blog. Ni más ni menos. Me gusta que me elogien pero también me gusta que me critiquen. Lo más chungo es la indiferencia, pasar desapercibido, que no te digan nada. Y -de tus críticas: honradas por sinceras- aprendo siempre.
Ahora que... no creo que me dé a la sonoridad, a la prosa sonajero, tanto ni con tanta frecuencia como podría imaginarse alguien que antes de haber tenido noticia de mis escritos, leyese tu comentario antecedente. ¡Ni de coña, me lo creo!. Voy al grano Vanbrugh, siempre; aunque no siempre lo haga en corto y por derecho. Y....
"caña al mono que es de goma".
Venga, ea, ¡vámosnos que nos vamos!, como antaño se decía en los autobuses que te llevaban desde el barrio al estadio Bernabéu.
Abrazos.
¿Lo del Bernabeu era mi entradilla? Vanbrugh, eres mi héroe. Lo diré con mis palabras, tal como lo has contado, Julián, El Snobismo de las Golondrinas parece un tostón y tu crítica tira a lo cursi. Cada uno tiene sus gustos. Me gusta mucho cómo escribes y para nada abusas de adornos estilísticos vacíos de contenido, eso no, simplemente, que el tema de hoy no me pone.
Y para demostrar que Vanbrugh es realmente mi héroe os diré una cosa: por mucho que en la puñetera estación de metro Santiago Bernabeu le hayan puesto tilde al apellido de este señor, es una errata. Bernabeu se escribe como lo estoy escribiendo yo ahora mismo y razones hay varias. Primera, es un nombre propio. Segunda, es catalán. Tercera, en castellano -eu- es un diptongo, por tanto no cabe tildar para deshacer el diptongo, para entendernos. Cuarta, en castellano no se tildan las palabras que terminan en vocal precedida de vocal (a menos que sean hiato, como en "día").
Ahí va eso.
AMADECASA
Sí, era tu entradaza. Muy graciosa.
Acerca de la manera correcta de escribirse Bernab (e o é) u.
¿Y no podría ser -un suponer- que la pertinencia del acento (caso de que lo lleve, que no lo sé a ciencia cierta) derive precisamente de ser un apellido?.
vanbrugh
El sonobismo de las golondrinas es un gran libro, escrito a contracorriente -aunque sin voluntad de eso- de modas y estilos dominantes. No es cursi, sino evocador; no es tostón, sino leve y profundo, acumulativo
Spleen es eso que litearlmente dices, pero la alusión de Bluff, muy bien táída, es más bien a la acepción francesa, concretamente baudeleriana, del palabro inglés: "Spleen de Paris" (Umbral también la usó), como una forma de vagabundeo urbano y nostálgico
Os estáis poniendo muy puñeteros, y esta nueva adquisición, ama de casa, se está poniendo muy chulilla. Me temo que voy a tener que engrasar mi beretta, aunque...¿qué preferis un calibre 38 o u 45 mm.?
Mi nick con mayúsculas es porque me teneis hasta los mismos.
Esto...Clavadista, ¿sabes lo que duele recoger los dientes del suelo con los dedos rotos?, pues no jodas, ¿por qué no aparece mi comentario? No me obligues a sacar mi zippo para quemarte el chiringuito (avisando antes, para que pueda escapar por la ventana en camisón tu bonita mujer). ¿recuerdas la foto que te hiciste en Italia junto a un motocarro? pues lo que ese, ejem, vehículo es a un Mac Laren bien ajustado es lo que es tu servidor a un servidor como es debido. Primer aviso.
Mis disculpas, el zippo sigue reservado para mis "camels"
Estoy perplejo, cual "Perplejo".
¿Porque sabes, Lansky, cabronazo, qué mi mujer es bonita?
Esto me huele a cuerno quemado. O sin quemar. Ummmm... . Me lo haré mirar.
Otelo bluff
Ya, bueno, si no te han salido cuernos mira a ver si tienes falta de calcio
De todas formas, yo valoraría más la lealtad que la fidelidad, virtud más humana, la primera, más canina, la segunda
No sabría decirte porque sé que tu mujer es bonita, pero lo sé.
A ver:
Estoy seguro de que el libro de Wiesenthal es estupendo, y hasta creo que me puede gustar - dos fenómenos distintos, independientes y compatibles -. No es a él a quien he acusado de cursi, sino - y no con esas crudas palabras- a su glosa bluffiana. Del libro me he limitado a sugerir que, si realmente se merecía esta coda, no iba a gustarme tanto; y esto, evidentemente, era una pulla más dirigida al texto de Bluff que a su inspirador.
En cuanto al sentido francés y baudeleriano de "spleen", creo que es exactamente el que yo he dicho. Que tanto en el "spleen de París" de Baudelaire como en el "spleen de Madrid" de Umbral el humor taciturno y melancólico de los autores, o sea, su spleen, se tradujera en vagabundeos urbanos y nostálgicos no significa que la palabra "spleen" aluda a esos vagabundeos. Se refiere, claramente, en ambos, al estado de ánimo que los provocó y presidió. No es correcto, pues, ni está bien traído, usar "spleen" como sinónimo, por metafórico que lo pretendas, ni de vagabundeo ni de evocación. Pero mi "no es correcto" no es un dictamen erudito ni academicista, no tiene nada que ver con lo que digan los diccionarios ni las normas. Quiere decir, tan solo, que a mi juicio no es eficaz literariamente hablando, que no es significativo, que no transmite nada inteligible al lector culto y que mueve a error al que no lo es tanto; y que, por tanto, afea y dificulta el texto. Esa es la única clase de "incorrección" que me importa y a la que me refiero.
Y nuestra "nueva adquisición", Ama de casa, cuyo héroe soy -¡bien por ella! - no "se está poniendo" nada, y menos "chulilla": como cualquiera que haya leído su estupendo blog, que aprovecho para recomendar, sabe bien, lleva tiempo siendo una genuina chulapa madrileña. Si no me equivoco, además, los lectores de los blogs de ambos ilesos la conocíamos ya bajo su anterior nick de Grimalquin. Y sus explicaciones sobre la ortografía correcta de Bernabeu son, como el resto de sus consideraciones, especialmente las que a mí se refieren, acertadísimas.
Donde digo "los blogs de ambos ilesos" quiero decir, claro "los blogs de ambos lectores", refiriéndome al ileso, ahora sí, y al malherido.
Spleen "metafóricamente" es paseo despreocupado y nostálgico, y lo es desde que don charles lo decidió así, te pongas como te pongas.
Y a mi me gustan las chulillas, sea esa charles bronson con minifalda de la dm, sea la del delantal y el manojo de croquetas de ama de casa.
jajaja, os estáis ya pasando con lo bronson, cabrones... soy más de vaqueros en invierno, lansky. las minifaldas, la piel, como las bicicletas, son para el verano. por cierto, que el otro día me dedicaste un tarantina que me llegó al alma.
ama de casa, déjame decirte que eres un filonazo!
Lansky,
Te expones a que alguien muy conocido, un buen amigo, no diré quien, ejem, ejem, se persone de inmediato en el blog para replicarte que las croquetas no se sirven por manojos. ¡Allá tú!.
Y a "d.m" la voy a dedicar yo, en lugar de una tarantina, una tarantela de la isla de Ischia, que, en lugar de llegarle al alma, le llegue al corazón.
Un abrazo, jamona.
Al Sr. Bluff: No, los nombres propios no se tocan. ¿O le ponemos tilde a Wíesenthal porque nos parece que es esdrújula?
Coincido con Vanbrugh en su crítica a tu texto, yo me refería a lo mismo, pienso que tu presentación del libro es un pelín acaramelada. La crítica va para ti, no para el pobre Wiesenthal, que seguramente es buenísimo.
Grimalquin lo he usado como nick en Malherido y Hikikomori, nunca dije nada digno de interés.
No soy chula, qué más quisiera yo, eso y saber kunfú.
gracias, guapo!
me voy a capri en marzo. tanto si paso por ischia como si no, me voy a comer unos spaghetti alle vongole a la tuya
muaaaaaac
Me ponga como me ponga. Cómo me pongo: M. Baudelaire NO decidió, en absoluto, eso que tú le atribuyes. Jamás estuvo en su intención que la palabra spleen se refiriera, ni metafóricamente ni de ninguna otra manera, a forma alguna de pasear. Muy al contrario es precisamente a él a quien se atribuye la generalización del uso, en francés primero y en otros idiomas luego por influencia suya, de la palabra "spleen" como sinónimo de melancolía atrabiliaria. (Valga la redundancia: ambas palabras, melancolía y atrabiliario, tienen exactamente el mismo significado, ambas derivadas de las palabras, respectivamente griegas y latinas, que significan "bilis negra", uno de los humores del cuerpo según la medicina griega, al que se atribuían la tristeza o "mal humor" y que era segregado, precisamente, por el bazo, splen en griego clásico, spleen en inglés). A la melancolía o tristeza que le movía a pasear se refirió cuando llamó "spleen de Paris" a sus breves y, ellos sí, evocadores y paseantes textos, y a ninguna otra cosa. Y si luego algún lector, suyo o de su émulo Umbral, no muy avisadamente, ha dado en creer que, puesto que el libro se llama "spleen" y habla de paseos evocadores, debe colegirse que ese palabro alude a la evocación o a los paseos, esa creencia, enormemente equivocada, es de la exclusiva responsabilidad de ese lector o lectores. D. Carlos, que sí sabía de lo que hablaba, no tiene absolutamente nada que ver en el asunto.
Pues justo por eso te lo decía "ama de casa". Porque si siendo bernabeu un nombre común las reglas de acentuación serían esas que expones, al tratarse Bernabéu de un nombre propio sería factible que llevase la segunda "e" acentuada. ¿Estamos, pequeño saltamontes?. Un beso.
Vanbrugh:
Fúmate un pitillo ahora mismo. O dos a la vez. ¡ES UNA ORDEN!.
Don Julián (el tío de julianillo).
Y que se arranque los parches de nicotina, que le están afectando el hipotálamo, etimológicamente la cama en forma de caballo, leches.
Lansky, Bluff, tengo un cañón ortográfico apuntando al cráneo de Vanbrugh; como veis, aún lo estoy ajustando, pero enseguida puedo dispararle una andanada con resultados terroríficos: que empiece a hablar como un entrenador de fútbol y a escribir como un locutor de la tele. Me decis.
Por cierto, los vaqueros le hacen muy buen culo a la tal d.m.
Joder con el terrorista galáctico este, que encima está salido. Con lo formalito que parecía allá en su blog, hablando de ecología y de globalización. Pues que sepa que no me asustan sus bravuconadas siderales. Soy el héroe, el ortohéroe, incluso, de lo mejor de la blogosfera, y se necesita algo más que una chatarra marciana para hacer mella en mi impoluta sintaxis y en mi aseadísima ortografía.
Y lo del tabaco lo estoy llevando muy bien, que lo sepáis. Un mes llevo ya, sin parches ni leches. Un mes, once horas y cincuenta y tres minutos, para ser exactos. Y el "hipo" del hipotálamo, Lansky, como el de hipocalórico, sin ir más lejos, no tiene nada que ver con los caballos. El griego es lo que tiene, que es engañoso.
haber si me esplico, joer, lla os e decido que no me tokeis las volas, caso cavrones.
hipo, debajo, tálamo, cámara nupcial, cama; pequeña cama, pues, la que está debajo del tálamo como una glándula que forma parte del diencéfalo y libera diversas hormonas, todas ellas ausentes del torrente de vanbrugh
El torrente de Vanbrugh. Qué bonito. No sé si suena a paraje de los Alpes o a huesecillo del oído medio.
&**¨¨///"!¿'=...;
La observación de tanis viene a querer decir, étimo de más o de menos: "Hay que joderse con los cañones estos, cada día los fabrican peor. " He de decir que su idioma se asemeja muy curiosamente a un dialecto del antiguo hitita, y que con la transcripción al código ASCII se pierden muchos matices.
¿En plateado o en negro?
??????
(Que, en el idioma de Tanis, significa: "No acabo de entenderle a usted. ¿Qué quiere decir exactamente, si no le es molestia aclarármelo?")
Le entiendo, le entiendo. Pero no se lo consiento, señor
Tengo la impresión de que el defectuoso cañón ortográfico del pobre Tanis le ha reventado entre las manos al tratar de dispararme a mí y le ha puesto perdido de lo que quiera que dispare. Confiemos en que los efectos sean pasajeros y regrese pronto al raciocinio inteligible.
Me hace mucha ilusión que firméis con siglas porque así parece que opina más gente.
... si es que a esto que hacemos se le puede llamar opinar...
estáis todos locos, muchachos, pero yo os quiero igual
He tenido un día duro en mi trabajo, vengo cansada, entro en el clavadista, leo su post, a estas alturas no voy a dar mi opinión, veo cuarenta y tres comentarios, ¡hostia, pues si que han estado estos animados hoy!, los leo y me lo paso en grande, ¡sois todos geniales, ingeniosos y divertidos! Gracias.
Besos.
Increíble expectación la que ha suscitado un post en el que afirmas que el calor de una mujer puede ser suplantado sin más por un árbol. Olé.
Bromas aparte, no puedo remediarlo, he de contestarte Sr. Bluff. Los nombres propios son especiales en muchos sentidos, no obstante, se someten a las normas de acentuación de la lengua a la que pertenecen exactamente igual que los nombres comunes. (En este caso se trata del catalán. Al igual que Andreu, Bernabeu). Sé por qué resulta tan tentador tildar esa palabra, pero de verdad que no me quiero poner pedante y aburrida, (más aún), son temas de fonética y evolución de la lengua.
Por otro lado, no es propio de mí cargar las tintas, creo que el subsconciente me jugó una mala pasada. Como te veía tan decaído (a ti y a Lansky) acerca de la escasez de comentarios, imaginé que iba a quedarme sin mi pasatiempos favorito y me sentó mal, por lo visto.
Como eres inteligente sé que no te molestará que te diga que detrás de signos de interrogación y admiración queda feo poner un punto. "?" y "!" ya llevan el punto incluido.
Y si no te agradan mis comentarios dímelo. Aunque me moleste lo superaré.
Salvo Vanbrugh, que es , nunca mejor dicho, punto y aparte, amita, Julián y yo, y casi todo el resto de los mortales, en esto de la ortografía opinamos que más vale que sobre que no que falte. Lo digo por el puntito sobrante detras de ! y de ? Pero no, prefiero que falte una tilde a ponerla de más; lo que no soprto es esos que escriben contagiados de modernidades extranjeras, como no abrir interrogación y exclamación, sino sólo cerrarla. En cuanto a clavadista, en el fondo le importa un bledo (¿quién sabe lo que es un bledo?) el blog este, él lo que quiere es publicar sus novelas; la blogosfera, antiguo él, se la suda.
No se puede negar que -mal que nos pese- somos descendientes de Torquemada.
Si en un medio tan civilizado, como este blog, una comentarista tan civilizada, como la que antecede, es capaz de de llegar a barajar la posibilidad de que sus siempre ponderados comentarios van a poder desagradarle a alguien, es que deben andar por ahí sueltos muchas y muchas con la susceptibilidad a flor de piel y el afán reprensor escondido por debajo de ella.
Aquí, mi amiga, puedes decir todo lo que te apetezca (y cuando digo todo, es todo) que no me va a molestar. Y si me molesta, pues... ¡me aguanto!. Cosa, por cierto, que hasta ahora no me ha ocurrido ni una sola vez desde que levante el cierre del kiosko.
Abrazos!. Julian.
Lansky
No te diré, amigo, que no hubiere al principio de montar esto algo de lo que tu supones. 'N' fecto (modernez absurda) quería darme conocer en algún medio que pudiese abrirme alguna puerta en el mundo editorial. Al día de hoy, en el que todas las puertas continuan cerradas, puedo garantizar que aunque mis propósitos se cumpliesen, seguiría con el blog. ¡Es fantástico intercambiar opiniones con todos vosotros!.
Y paso de ponerme en plan Teresa Rabal, que se que eso no os va.
Abrazos!
Ved sobre qué cosa es un bledo:
http://romera.blogspot.com/2007/03/un-bledo.html
En ortografía, hijos míos, nada debe sobrar ni faltar. Pero si hay que elegir, siempre mejor que falte que no que sobre.
Ea, sed buenos.
vanbrugh
Si yo te digo que el bledo es el Amaranthus dubius te estoy diciendo una verdad a medias. Si te digo que en Galicia, al Amaranthus dubius lo llaman vulgarmente bledo, ya estoy más cerca de la verdad, pero está tiene una dimensión más limitada, porque en otras partes llaman bledo a otras plantas. Precisamente por que a una misma planta precisa, con su genoma único como especie biológica se la puede llamar localmente con muchos nombres vulgares, y viceversa el mismo nombre vulgar puede utilizarse para especies distintas es por lo que se creo la nomenclatura limneana de género y especie. La página que recomiendas no contradice lo que digo, pero yo creo que lo matizo más, pero sí, bledo es una planta silvestre, comestible y de escasa importancia o interés (Cuirosamente viene a cuento, quizá, del post que cuelgo hoy en Lansky)
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